“Las cuestiones científicas tienen un peso cada vez mayor en la vida de los ciudadanos”

Lee Rainie y Cary Funk, Pew Research Center.

El Pew Research Center se define como un fact tank [laboratorio de información basada en datos], que plantea a la población problemas, actitudes y tendencias que están conformando el mundo. En su calidad de filial de Pew Charitable Trusts, su principal fuente de ingresos, es una organización sin ánimo de lucro y no partidista, que no defiende políticas concretas y que se basa en valores como la independencia, la objetividad y el rigor. Lee Rainie es el director de investigación sobre internet, ciencia y tecnología del Centro, y supervisa los estudios que analizan las actividades en el ámbito virtual y el papel de internet en la vida de las personas, así como la intersección entre ciencia y sociedad. Cary Funk es directora adjunta para investigación y su labor se centra en cuestiones científicas.

 

El Pew Research Center realiza una amplia gama de investigaciones y genera multitud de datos. ¿Cómo se eligen los temas de investigación?

Siempre estamos buscando temas y cuestiones sociales clave que constituyan problemas candentes, y a los cuales les vendrían bien los datos y análisis que proporcionamos. Nuestra misión es realizar investigaciones originales y primarias que contribuyan a nutrir los principales debates políticos y culturales. Esto significa que destinamos mucho tiempo a descubrir qué cuestiones de relevancia surgen en el discurso público y a determinar qué debates podrían beneficiarse de datos y análisis sensatos y oportunos como los que nosotros ofrecemos. Sin embargo, nuestras investigaciones no van encaminadas a promover políticas concretas.

 

Como los datos nunca son del todo neutrales, ¿toman ustedes alguna medida para garantizar la neutralidad al difundirlos?

Desde el enunciado de las preguntas hasta la descripción de los resultados, hacemos lo posible para que nuestras investigaciones sean equilibradas y neutrales. Al difundir las investigaciones nos centramos en personas, grupos y organizaciones que, independientemente de cuál sea su posición política, tienen interés en el tema de estudio. Por ejemplo, esperamos que nuestros materiales sean tan útiles para quienes quieren limitar todavía más la inmigración como para los partidarios de políticas migratorias más abiertas, o tanto para quienes pretenden reducir la investigación científica como para los partidarios de mayores niveles de investigación. Sabemos que estamos alcanzando el objetivo de realizar estudios equilibrados cuando defensores y detractores de una política citan nuestros estudios. Por ejemplo, hace poco observamos en un tribunal de apelaciones que jueces partidarios de medidas opuestas en materia de inmigración utilizaban nuestros datos para avalar sus respectivas opiniones al respecto.

 

¿Por qué ha ampliado el Pew Research Center sus investigaciones sobre ciencia y sociedad?

El Centro decidió ampliar sus investigaciones en esos campos por tres razones. En primer lugar, las cuestiones científicas tienen un peso cada vez mayor en la vida de los ciudadanos: en muchos problemas políticos y éticos importantes influyen tanto los descubrimientos científicos como la reacción que ante ellos tienen los políticos y el conjunto de la población. En segundo lugar, las innovaciones científicas y tecnológicas son cruciales para el cambio social: las naciones esperan que los avances en materia de nanotecnología, genómica, neurociencia, tecnologías energéticas, producción de alimentos, robótica y otros campos fomenten el crecimiento económico. Y en tercer lugar, los descubrimientos científicos forman un campo de batalla esencial en el que las sociedades deciden lo que es cierto: el crecimiento de internet y la enorme proliferación de comunidades de interés en torno a cuestiones científicas han suscitado preguntas fundamentales sobre cómo se presentan los datos y sobre el significado que debe atribuírseles a la hora de concebir políticas.

 

¿Qué relevancia tiene la investigación sobre ciencia en comparación con otras cuestiones, como la política y la religión, de las que se ocupa el Centro?

Como ya hemos dicho, en líneas generales las cuestiones científicas afectan a problemas del conjunto de la ciudadanía. Nuestro análisis de las posturas respecto a 23 cuestiones relacionadas con la ciencia demostró que en ocasiones las opiniones políticas de la gente determinan en gran medida su posición respecto a esas cuestiones y que, a veces, sus creencias y prácticas religiosas constituyen una influencia notable. En otras ocasiones influye el nivel educativo general de las personas y, en concreto, su grado de conocimiento científico. Hemos descubierto que algunas opiniones relacionadas con la ciencia se dividen cada vez más según líneas partidistas —por ejemplo, el apoyo al gasto en investigación científica del Gobierno federal—, pero también que el antagonismo partidista no atraviesa muchas de esas cuestiones.

Lo que más fascinante nos parece de todo esto es que las opiniones sobre cuestiones científicas no tienen una sola explicación. Por ejemplo, las ideas políticas tienen mucho peso sobre cómo se ven el cambio climático y las cuestiones energéticas, en tanto que la religión tiene mucho que ver con la forma de ver tanto los avances biomédicos que se avecinan como las cuestiones médicas relacionadas con el final de la vida.

 

¿En los debates científicos, qué tiene más peso, la ideología política o los datos contrastados? 

Las opiniones políticas de cada uno parecen servir como un punto de referencia que determina la influencia que tiene el conocimiento en sus actitudes. Por ejemplo, muchos científicos creen que si la población estadounidense estuviera mejor informada sobre las cuestiones científicas que subyacen tras el cambio climático y los problemas energéticos sus opiniones se acercarían más a las de los expertos. Sin embargo, como descubrimos en la encuesta que en 2016 el Pew Research Center dedicó a estas cuestiones, los conocimientos científicos de cada uno tienen una correlación modesta y confusa con sus actitudes respecto al cambio climático y los problemas energéticos, en tanto que el partidismo tiene una fuerte influencia sobre las creencias de las personas. El grado de conocimiento científico contribuye a explicar las ideas que tenemos sobre el cambio climático hasta cierto punto, pero es difícil establecer una relación directa.

 

¿Sabe usted en qué medida los organismos públicos o privados tienen en cuenta sus estudios?

Aunque nuestra labor no tiene objetivos políticos, sí queremos que nuestros materiales sean útiles para los responsables políticos. De manera que el punto de partida es la concienciación. En los últimos años hemos presentado nuestras conclusiones en la Casa Blanca y el Congreso, ante diversos organismos federales y órganos asesores como las Academias Nacionales de Ciencias, ante varias importantes instituciones científicas y también a revistas científicas. Nuestro trabajo aparece en el informe bianual de Indicadores sobre Ciencia e Ingeniería del National Science Board y la National Science Foundation; también ha contribuido por lo menos a dos estudios de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina, y ha servido como catalizador de un proyecto de tres años sobre la percepción pública de la ciencia, promovido por la Academia Americana de Artes y Ciencias.

 

¿Cuáles son las últimas cuestiones relacionadas con internet que han investigado?

Nuestros dos últimos informes sobre ciberseguridad se han centrado en cómo enfocan los estadounidenses esa cuestión en la vida cotidiana y en cuánto saben sobre cuestiones y conceptos relacionados con ella. Es una labor que amplía las investigaciones que venimos realizando desde hace tres años sobre los estadounidenses y la privacidad. También hemos continuado los estudios sobre el futuro de internet, examinando lo que pronostican los expertos sobre cuál será el impacto de los algoritmos en la actividad humana durante la próxima década. Recordemos que los algoritmos son instrucciones para solucionar un problemao finalizar una tarea que tienen como consecuencia que empresas y Gobiernos generen, reúnan y analicen enormes cantidades de datos. También hemos analizado cómo piensan los expertos que la gente y los tecnólogos abordarán las cuestiones relacionadas con la libertad de expresión en esta época en la que proliferan los trolls y la preocupación por las noticias falsas.

 

¿Y cuáles son los últimos asuntos que han investigado relacionados con la ciencia?

Hemos publicado varios estudios que evalúan las opiniones de la población sobre la competencia de los expertos, el consenso y la credibilidad en la ciencia. Esos informes recogieron medidas paralelas sobre tres cuestiones científicas: el cambio climático global, las vacunas infantiles y los alimentos genéticamente modificados. Este análisis en profundidad de la confianza pública en la ciencia proviene de asuntos planteados en estudios anteriores en los que, al comparar opiniones de la población y de la comunidad científica, se mostraba que la brecha entre la primera y la segunda era enorme respecto a varias cuestiones importantes y polémicas. Todo ello inducía a preguntarse sobre las razones de esas enormes diferencias, y muchos barajaron la posibilidad de que reflejaran una falta de confianza de la gente en los expertos científicos y en sus investigaciones.

 

¿Cuáles son las tendencias a medio y largo plazo que les gustaría examinar y por qué?

En nuestras investigaciones sobre tecnología nos interesan varios cambios. Uno es la aparición del internet de las cosas y cómo incorporará la gente a su vida dispositivos y aparatos interconectados. Está claro que esto tiene consecuencias importantes para la privacidad y la seguridad. Otra tendencia es la relativa a cómo intenta la gente manejarse en este nuevo ecosistema de la información y cómo llega a encontrar la que considera fiable. Y otro de los temas es el papel que desempeñan la automatización, los robots y la inteligencia artificial en los centros de trabajo y en las experiencias de aprendizaje humano.

En nuestras investigaciones sobre la ciencia seguiremos examinando cuestiones relativas a los nuevos avances de la investigación biomédica y a cómo los ve la gente. Nuestro estudio más reciente a este respecto demostró que a la gente le inquietan bastante los descubrimientos biomédicos que se utilizan para mejorar las capacidades humanas; cosas como la edición de genes, los microimplantes cerebrales y la sangre sintética. A muchas personas les preocupa qué podrían significar esas mejoras para ellas, sus seres queridos y la sociedad.

Otro aspecto del que esperamos ocuparnos en próximas investigaciones es cómo se produce el aprendizaje de la ciencia y el papel que tiene la educación en su comprensión y en las actitudes que suscita. Queremos comprender mejor la participación de la población en esas actividades y cómo podría conformar las opiniones públicas.

 

¿De qué manera están cambiando los nuevos medios de comunicación la sociedad?

La información se transforma cuando se digitaliza y fluye por canales de comunicación en red. Nuestras investigaciones han dejado claro que la comunicación digital e interconectada, por ejemplo, ha incrementado la importancia de las redes personales y reducido el peso de los medios de comunicación de masas en la vida humana. Ha obligado a las instituciones a crear nuevas leyes y normativas sobre «política de la información», relacionadas con cuestiones como la privacidad, los discursos de odio o la propiedad intelectual. Ha permitido a la gente participar de una manera nunca vista en la cultura mediática y crear nuevos tipos de comunidades, que se organizan en torno a cualquier elemento que pueda conectar las vidas humanas. También ha añadido tensiones nuevas, ofreciéndonos nuevas formas de atormentar y herir a los demás.

 

En su opinión, ¿qué parte de las investigaciones que ustedes realizan en EE UU puede universalizarse o extrapolarse a otros países o culturas?

Esta es una de las cuestiones fundamentales que impulsa nuestra labor en el Pew Research Center. Nos encantaría saber más sobre en qué medida las conclusiones a las que llegamos en EE UU pueden aplicarse a otros países. Todas las cuestiones que rodean la investigación sobre ciencia son importantes, no solo para EE UU, sino para sociedades de todo el mundo. Como muchas de las empresas tecnológicas están radicadas en Estados Unidos, es frecuente que los estadounidenses sean los primeros en utilizar nuevas tecnologías, pero, al irlas utilizando personas de otros países, dicho uso suele evolucionar en nuevas direcciones. Por ejemplo, los colegas que estudian tendencias mundiales han observado que, en los países en desarrollo, la utilización de medios sociales entre usuarios de internet es mucho más frecuente que en los países desarrollados. Y que en cada país la gente utiliza los medios sociales para objetivos distintos.

En este momento, uno de los grandes misterios radica en saber si el mundo en desarrollo experimentará los cambios posibilitados por la difusión de los teléfonos móviles de distinta manera a como, en la pasada generación, las economías desarrolladas vivieron la expansión del internet terrestre. Algunos han especulado con la posibilidad de que en los países en desarrollo la expansión de los móviles permita «saltarse una generación» tecnológica. Hasta ahora, nadie ha explicado fehacientemente qué significa eso ni tampoco ha planteado cómo evolucionará en el futuro.

 

Desde un punto de vista español, sorprende que ustedes tengan una división «hispánica». ¿Por qué existe esa división? 

Estados Unidos es conocido por su diversidad. El Centro ha estudiado otros grupos demográficos y religiosos importantes del país, entre ellos los musulmanes y los afroamericanos. También queremos comprender mejor las principales pautas migratorias que se observan en EE UU, Europa y en todo el mundo.

Comenzamos a estudiar la experiencia de los hispanos en EE UU porque su número estaba aumentando con rapidez. Según una ley del Congreso de 1976, los hispanos son los «americanos que se consideran de habla hispana, en origen, y cuyos antepasados proceden de México, Puerto Rico, Cuba, Centroamérica, Sudamérica u otros países de habla hispana». Era especialmente interesante que el Centro profundizara en esa línea, porque otros investigadores no habían estudiado exhaustivamente las vivencias de los hispanos. En la actualidad, el número de hispanos que hay en EE UU ronda los 57 millones de adultos y niños. Aunque la tasa de crecimiento se ha reducido, entre 2000 y 2014 los hispanos seguían representando alrededor de la mitad del crecimiento demográfico de EE UU (el 54%). Gran parte de los que hay en el país procede de México (el 64%), en tanto que los porcentajes de originarios de otros países latinoamericanos son inferiores. 

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