«Los jóvenes en riesgo de exclusión que entran en contacto con el arte mejoran sus logros académicos y su compromiso cívico y social»

Sunil Iyengar, director de la Oficina de Investigación y Análisis en la Fundación Nacional para las Artes (NEA)

Sunil Iyengar es el director de la Oficina de Investigación y Análisis en la Fundación Nacional para las Artes (NEA), la agencia federal encargada de promover el arte en Estados Unidos. Bajo su liderazgo y visión estratégica, esta organización ha desarrollado múltiples investigaciones dirigidas a demostrar el impacto que tiene la participación artística en el desarrollo económico de la sociedad, así como en la salud y en el bienestar de las personas. Antes de unirse a la NEA, Iyengar trabajó como reportero y editor de varias publicaciones científicas. También escribe poemas y reseñas de libros.


¿Han logrado evidencias sobre el valor de las actividades culturales en la integración social o en la reducción de las desigualdades, especialmente entre los sectores de la población que no tienen un acceso fácil a la cultura?

El acceso a la cultura en condiciones de igualdad es un aspecto fundamental de nuestro trabajo. En nuestro plan estratégico hemos puesto mucho énfasis en lograr que cada estadounidense pueda beneficiarse del compromiso artístico, sea cual sea la comunidad a la que pertenezca o la parte del país de donde proceda. Y esto es una fortaleza única de la NEA.

Uno de los objetivos de nuestras investigaciones es precisamente comprender cómo podemos resolver las brechas de acceso a las artes. Es esencial para nuestro trabajo entender qué vías de acceso a la cultura pueden ser mejoradas y cuáles no, e informar de ello a los líderes políticos. Nuestros proyectos para despertar la atracción por las artes en la población nos sirven, entre otras cuestiones, para determinar a quiénes concedemos becas de estudios, que es una parte de nuestro trabajo.

Por eso hemos de ser muy responsables en nuestras evaluaciones, ya que tenemos que elaborar unos informes anuales de rendimiento y ajustarnos a las exigencias de la Oficina de Administración del Presupuesto de la Casa Blanca.

No obstante, y a pesar de ser una agencia federal relativamente pequeña, creo que conseguimos un impacto considerable por nuestra habilidad para llegar a los estadounidenses de los entornos más desfavorecidos a través de las artes. Los proyectos artísticos que se benefician de los fondos de la NEA están distribuidos a lo largo de todo el país, tanto en áreas urbanas como rurales, y se dirigen a todos y cada uno de los grupos demográficos.


De las investigaciones que ha desarrollado y los programas que ha emprendido la NEA, ¿se pueden extraer conclusiones sobre cómo el arte puede ayudar a los grupos en riesgo de exclusión social y, en especial, a la población más joven? 

Por supuesto, hemos comprobado que es posible promover la igualdad social a través de las artes. La manera más eficaz de hacerlo es a través de la educación en las artes. Nuestros análisis para controlar las diferencias socioeconómicas estructurales que existen en nuestra sociedad demuestran que la brecha entre ricos y pobres tiende a disminuir cuando los adolescentes están en contacto con las artes desde una edad temprana. 

Las tasas de mejora de los individuos o grupos sociales en riesgo de exclusión que conocen y frecuentan las artes son muy significativas en todos los aspectos. Es decir, cuando los jóvenes de comunidades menos favorecidas están en contacto con el arte, ya sea en la escuela o en actividades extraescolares, las diferencias entre ellos y los jóvenes que pertenecen a un estatus socioeconómico más alto se reducen a corto o medio plazo, tanto en lo que se refiere a los logros académicos como en cuanto a su compromiso cívico y social.

Aun así, es posible que estos jóvenes que estaban en riesgo de exclusión no lleguen a alcanzar resultados académicos más altos que los obtenidos por los chicos de un estatus socioeconómico más alto. Pero al menos están mucho más cerca de lo que habrían estado si no hubieran participado en actividades artísticas. 

Acercar las artes a los estadounidenses de los entornos más desfavorecidos contribuye a promover la igualdad social

Es decir, los jóvenes en riesgo de exclusión social sacan mejores notas y se adaptan mejor a la sociedad cuando experimentan con al arte.

Exactamente. Existe una correlación muy sólida entre el desempeño académico y las condiciones de vida a medio plazo en niños de un mismo grupo socioeconómico que habían tenido intensas experiencias artísticas y aquellos que no han estado nunca en contacto con el arte. 

Los jóvenes en riesgo de exclusión que han entrado en contacto con las artes tienden a superar en la escuela y fuera de ella a los chicos de su mismo nivel socioeconómico que no participan en actividades artísticas. Pasa lo mismo con los muchachos de una clase social superior, pero la diferencia no es tan grande. Es decir, cuanto más riesgo de marginación social existe, mayor es el beneficio de participar en las artes.

Así que tenemos una creencia razonable de que las artes pueden contribuir a «nivelar el campo de juego», especialmente para los jóvenes y los niños. Muchos de ellos a menudo no han tenido la oportunidad de acceder a la cultura. Pero cuando brindamos esta oportunidad, parece que funciona como un catalizador para lograr una mayor participación en la vida académica y para integrarse en un grupo social y económico.


¿Cómo se pueden medir los beneficios que tiene el arte a nivel social, emocional o en la salud de las personas? ¿Puede citar algún ejemplo de programas concretos?

Trabajamos mucho, por ejemplo, con el departamento de Defensa de Estados Unidos. Intentamos entender cómo las artes pueden ayudar en la curación de las heridas físicas y emocionales de los militares que han participado en conflictos armados. En estos programas se han aplicado terapias artísticas (de música, de baile, de arte visual) que han mostrado en etapas muy tempranas altos niveles de beneficio en los pacientes, que son principalmente heridos de guerra. Esta es una de las maneras en las que podemos investigar y medir el valor del arte en otros contextos.


¿Cómo cree que las nuevas tecnologías, especialmente los smartphones, las redes sociales y los videojuegos están afectando a los jóvenes en lo que respecta al consumo de arte o al acceso al arte?

Es una cuestión muy importante y a la que prestamos especial atención en la Encuesta sobre la Participación Pública en las Artes, un informe periódico que realizamos para la Oficina del Censo de los Estados Unidos.

Según los últimos datos que manejamos –de un estudio elaborado en 2012–, entre el 81 y el 83% de los adultos participaron en algún tipo de experiencia artística a través de los medios electrónicos o digitales. Se trata de un porcentaje muy alto en comparación con el de aquellos que puedan haber visitado una galería de arte o hayan acudido a un espectáculo de artes escénicas.  

Así que, sin duda, hay una gran proporción de la población –los jóvenes seguro, pero también los adultos mayores– que participa en las artes con sus smartphones y tabletas. Y estas cifras muy probablemente aumentarán en los resultados de la próxima encuesta.


En una sociedad tan heterogénea como la estadounidense, ¿se aprecian muchas diferencias en cuanto a la participación en el arte según el origen cultural y la clase social de los individuos?

Uno de los resultados más significativos que obtuvimos en nuestros estudios fue precisamente la alta participación de grupos demográficamente muy diversos en la creación de arte con estos medios electrónicos. Por ejemplo, los afroamericanos, los hispanoamericanos y los americanos de origen asiático son muy proclives a crear música o arte digital con medios digitales electrónicos. 

Y esto es fantástico, porque de esta manera logran empoderarse y comprometerse con la creación artística a un nivel mucho más alto del que hemos visto en el pasado.

Como consecuencia de estos datos, nuestra agencia tiene el firme propósito de destinar más fondos y subvenciones al desarrollo de proyectos digitales de arte en todo el país. Nuestra directora de arte digital, Jax Deluca, está empeñada en fomentar la participación cultural de las distintas comunidades del país a través de estos medios porque considera que es la mejor manera de prestar servicio a la población.

Las habilidades artísticas y creativas pueden contribuir a mejorar el aprendizaje de las disciplinas científicas

En España tenemos un alto índice de abandono escolar en edades muy tempranas. ¿Cree que las artes pueden funcionar como una vía para reconducir a estas personas hacia el mercado de trabajo?

Este es un tema muy relevante que también hemos investigado en profundidad. En 2017 elaboramos un informe (The Arts and Dropout Prevention: The Power to Engage) sobre la importancia de comprometerse en la participación artística como canal de éxito para integrarse en la sociedad. Y llegamos a la conclusión de que este compromiso con el arte no solo contribuye al crecimiento infantil, a la mejora de la situación socioeconómica de las personas o a la salud y el bienestar individual, sino que también es una vía eficaz para facilitar el acceso al mercado laboral.

En estos informes, las empresas y los empleadores a menudo nos dicen que las habilidades que buscan en los recién graduados son precisamente las que proporciona la educación artística: creatividad, pensamiento crítico, habilidades de comunicación, pensamiento transversal. Todas estas competencias se adquieren con el estudio y la práctica de las disciplinas artísticas. 

Es por esto por lo que creo que se ha de introducir la participación en las artes como una parte fundamental del sistema educativo. Esto supondría pasar del modelo STEM –una metodología de aprendizaje ya implantada en muchos sistemas educativos (entre ellos, Estados Unidos, Reino Unido o Finlandia), que representa las iniciales de: ciencia (Science), tecnología (Technology), ingeniería (Engineering) y matemáticas (Math)– al modelo STEAM. El hecho de añadir esta A, en referencia a las artes, significa que las habilidades artísticas y creativas pueden contribuir a mejorar el aprendizaje de estas disciplinas científicas.


¿Y qué tipo de habilidades artísticas son aplicables al estudio de las ciencias?

Es importante incidir en que no se trata de añadir las artes como un área de conocimiento complementaria, sino de integrarlas en este modelo educativo para fomentar, por ejemplo, la creatividad, la innovación o el diseño.

Hay evidencias de que esta colaboración entre disciplinas funciona y resulta útil para formar a las personas que aspiran a entrar en el mercado de trabajo. Este mismo año hemos colaborado en un estudio liderado por la Academia Nacional de la Ciencia: Branches from the same tree (Ramas del mismo árbol), en el que se explica cómo las artes pueden mejorar los resultados de aprendizaje en la educación superior, así como el éxito laboral. 

Y esto funciona en ambos sentidos: a través de la integración del arte en el estudio práctico de las ciencias, pero también mediante la integración de la ciencia, la tecnología y la ingeniería en las artes.


La misión de la NEA es promover actividades artísticas para facilitar el progreso individual, social y económico del país. ¿Cómo se integra esta visión en la concepción del «arte por el arte», esa idea del artista bohemio y contestatario?

Nuestro compromiso es prestar atención a toda la cadena de valor de las artes, fortaleciendo la capacidad creativa de nuestras comunidades en cada uno de los puntos de vista: desde los que entienden el arte como un valor en sí mismo –los que se dedican al arte simplemente «por amor al arte»– hasta los que le atribuyen un valor económico, pasando, por supuesto, por la concepción del arte como un canal para educar a la sociedad. 

Así que forma parte de nuestros objetivos lograr una verdadera integración entre cómo se produce el arte, sea cual sea su dimensión, y la manera en que se comunica la importancia el arte.

La labor principal de la Oficina de Investigación y Análisis dentro de la NEA es investigar los beneficios sociales de las artes. Hay que tener en cuenta que dependemos de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio de Estados Unidos. Por tanto, tenemos que rendir cuentas en aspectos muy concretos, como medir el valor añadido que aporta el arte al producto interior bruto del país.

La participación en las artes es una vía eficaz para facilitar el acceso al mercado laboral

Cuando un joven decide dedicarse al arte, la reacción de sus padres suele ser intentar quitárselo de la cabeza: «está mal pagado», «no tendrás éxito», «es un camino duro», «hazlo en tu tiempo libre pero búscate un trabajo serio», etcétera. ¿Qué les diría a estas personas?

Sí, esto es un clásico… Pero lo cierto es que esto pasa cada vez con menos frecuencia, porque muchos de estos perjuicios ya no se corresponden con la realidad. También lo hemos tratado; uno de los informes que producimos sobre las tendencias y las condiciones que afectan a los artistas estadounidenses (Creativity Connects) concluye que ser artista no es un camino lineal. 

Las carreras artísticas están cambiando. Los recursos y las oportunidades de los artistas van en aumento. Hay que tener en cuenta que la gente que se dedica al arte a menudo tiene otras carreras. La mayoría de los artistas combinan las artes con otro tipo de ocupaciones. Además, las habilidades que te proporciona el arte pueden resultar útiles en muchos otros ámbitos: en el management, en comunicación y marketing,y en muchos otros campos. Incluso en ciencias, como decíamos antes.

En definitiva, las personas con educación artística pueden usar sus competencias en asociación con otras habilidades, y resultar así más atractivas para el mercado de trabajo. En consecuencia, al mismo tiempo que desarrollan su carrera artística, pueden hacer contribuciones en otros sectores. Esto es lo que significa ser artista en el siglo XXI.

Por otra parte, las escuelas de arte de las distintas disciplinas (las que forman a músicos,  bailarines, actores, etc.) incorporan en sus programas de estudios cursos de finanzas personales, de estrategias de negocio y de muchas otras materias. La educación artística ya no se limita al aprendizaje y la práctica de una especialidad concreta, sino que se proporciona una educación integral a los estudiantes, de tal modo que desarrollan otras competencias que les pueden ayudar en su vida personal.

 

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