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Reseña vivienda

La vivienda: de los principios fundamentales a las políticas

Monstserrat Pareja-Eastaway, directora del máster de Gestión Cultural de la Universitat de Barcelona

Los libros que nos ocupan parten de dos enfoques muy diferentes sobre una problemática común: los planteamientos de política pública que pretenden compensar los fallos del mercado. Por un lado, el libro In Defense of Housing, escrito por David Madden y Peter Marcuse, aborda el derecho a la vivienda desde una perspectiva política, en un marco que supone que la ideología juega un papel fundamental en las intervenciones públicas. Por otro, el libro Social Housing in Europe, editado por Kathleen Scanlon, Christine Whitehead y Melissa Fernández Arrigoitia, con distintas aportaciones de expertos en materia vivienda social, analiza cómo se ha afrontado hasta el momento el problema residencial en diferentes países europeos. 

La lectura de ambos libros permite identificar algunos aspectos coincidentes. El primero  es el momento histórico en que se escriben, dominado por los estragos en el acceso a la vivienda que supuso la crisis económica y financiera de 2008. La creciente reflexión académica evidencia las graves deficiencias del sistema para garantizar un techo a los hogares. En segundo lugar, el problema del acceso a la vivienda se entiende como un fenómeno global que exige, a la responsabilidad pública, la necesidad de preservar los derechos humanos fundamentales. El papel de la política pública se identifica como esencial en la resolución de los fallos de un mercado que, por la doble funcionalidad de la vivienda (como bien básico y como bien de inversión), genera graves tensiones en el acceso a la misma. Finalmente,  uno y otro libro utilizan la perspectiva histórica, política e institucional para una mejor comprensión de la complejidad de la situación actual.  

La reflexión académica evidencia las graves deficiencias del sistema para garantizar un techo a las personas

No obstante, a pesar de las semejanzas señaladas, los objetivos de ambos libros difieren, fundamentalmente por el hecho de analizar realidades históricas muy dispares que han conducido a sistemas de vivienda claramente distintos y divergentes en su eficacia. De un lado, la trayectoria que han seguido los Estados Unidos de América, fundamentalmente liberal, y del otro la de muchos países europeos, de corte socialdemócrata. In Defense of Housing  recoge una crítica a las capacidades del sistema capitalista para hacer frente a la escasez o la falta de vivienda. Conduce al lector a través de un razonamiento de desconfianza en las capacidades del propio sistema para establecer mecanismos que garanticen la provisión de vivienda para todos. Por el contrario,  Social Housing in Europe analiza, comparativamente y en detalle, los diferentes modelos de intervención, identificando cómo se ha resuelto la provisión de vivienda social en algunos países europeos y qué factores han influido en la resiliencia de los diferentes sistemas después de la crisis.  

En el libro de Madden y Marcuse se cuestionan las posibilidades reales del sistema capitalista, hoy en extremo globalizado y neoliberal, de preservar y garantizar el derecho a la vivienda. Subrayan la creciente mercantilización de la vivienda, que obvia su función como hogar. Esta preocupación les lleva a defender la vivienda como un bien complejo con múltiples significados para las personas y las familias, más allá de representar un bien transaccional en el mercado. 

Los capítulos forman parte del relato pero, a la vez, tienen sentido aislados y cada uno de ellos permite posicionar a los autores. En primer lugar se muestran en contra de la mercantilización de la vivienda. A continuación, señalan los efectos adversos sobre las personas de las condiciones de infravivienda. Seguidamente, los autores asocian la lucha por la vivienda a los conflictos de poder, recursos, autonomía y agencia,  evidenciando a su vez múltiples efectos negativos a escala urbana que esta lucha conlleva como, por ejemplo, la gentrificación o la segregación. También critican la conceptualización de la política de vivienda como un artefacto ideológico dominado, en su opinión, por la necesidad de preservar el mercado. El último capítulo del libro retrata el caso de los movimientos y activismos a favor del derecho a la vivienda en Nueva York.

La conclusión de Madden y Marcuse es probablemente uno de los capítulos más sustanciosos del libro, mostrándose a favor del derecho radical a la vivienda.  Los autores argumentan su defensa de la vivienda como bien no de mercado, retomando el alcance global de tal convicción así como las diferentes escalas en las que participa la vivienda, a saber, el barrio y la comunidad.  Los autores se reafirman en la necesaria combinación de actores partícipes del sistema de vivienda (desde la política pública al activismo) para un diseño justo y democrático del derecho a la vivienda.

En cuanto a Social Housing in Europe, de forma muy útil para lectores ávidos de indicadores y estadísticas, se provee de tablas comparativas sobre vivienda social en 12 países europeos, incluyendo España. Se ofrece información relevante sobre dimensión, tenencia, esquemas de determinación de alquileres y requisitos de acceso de cada sistema de vivienda social de estos países. La primera parte del libro utiliza la dimensión del sector de vivienda social como estructura: sector grande (Holanda, Escocia, Austria), sector mediano (Dinamarca, Suecia, Inglaterra y Francia) y sector pequeño (Irlanda, Chequia, Alemania, Hungría, España y los países post-socialistas). Expertos nacionales en vivienda analizan aspectos como la trayectoria del sistema de vivienda y los cambios recientes, los mecanismos de asignación y provisión,  la financiación y la prospectiva de futuro.  Al final de cada uno de ellos ofrecen un denominador común (la Country Box).

Subyace una preocupación por las consecuencias de dejar en manos del mercado el acceso a la vivienda

La segunda sección analiza tres grandes temáticas transversales: Historia, Finanzas y Legislación y los Sectores Sociales y Privados. Hace del libro una pieza de análisis útil, para actores del sector y para académicos, y necesaria para comprender la política de provisión de vivienda social en Europa desde los años 40 del siglo pasado.  Se señala la importancia de la adaptación de cada país a los contextos cambiantes y se aborda la financiación de la vivienda social y los diferentes regímenes jurídicos que la regulan. También se estudia cómo la diversidad en los modos de financiación es creciente: las limitadas posibilidades de financiación por parte de fondos públicos hacen que probablemente parte de la financiación de la vivienda social en el futuro pase por endeudamiento privado. Sobre las formas jurídicas que se perciben en la vivienda social, uno de los capítulos insiste en la dificultad de una legislación europea.   

También analizan, desde diferentes perspectivas, la reducción de ‘lo público’ en diferentes áreas de intervención: desde los procesos de regeneración urbana a la venta de vivienda social a sus inquilinos. Cabe destacar de este análisis la emergencia de nuevos retos (migraciones, envejecimiento de la población y cambio climático) en el desarrollo de los procesos de renovación urbana en Europa. Se recogen los factores que han supuesto un éxito (por ejemplo las iniciativas area-based) o  aquellas lagunas aún sin resolver (por ejemplo, la marginalización de ciertos barrios).  Se señala como denominador común la preocupación por el déficit público como detonante para la privatización y el escaso ‘sentido del deber’ detectado por parte de los sistemas políticos analizados para con la vivienda social pública. Se dibujan los rasgos generales de la privatización de la vivienda pública en Europa para señalar los efectos que ha generado la misma en el Reino Unido.

De entre los aspectos comunes a todos los países analizados, se destaca la creciente participación del sector privado en la provisión de vivienda social, la reducción generalizada de las ayudas a la oferta y el aumento generalizado en Europa de la demanda de vivienda social. Este último capítulo aborda también la cuestión residencial de los colectivos vulnerables por países y diferentes tenencias. Una conclusión destacada es el papel creciente del sector del alquiler privado, a menudo de baja calidad y en localizaciones alejadas del centro,  como instrumento alternativo de una oferta adecuada de vivienda social.

El clamor ideológico de fondo percibido a lo largo del libro de Madden y Marcuse se diferencia de la visión analítica no normativa del libro de Scanlon et al. Los primeros exigen la defensa de la vivienda y el reconocimiento de nuevos actores en la transformación de los sistemas de vivienda. Las segundas analizan los cambios en la provisión de vivienda social en Europa y detectan los efectos que  podría suponer una drástica reducción del gasto en la política de provisión de vivienda social. En ambos casos subyace una preocupación, vestida con aproximaciones diferentes, ante las graves consecuencias que supondría para los hogares dejar en manos del mercado la solución del acceso de la vivienda para todos. 

 

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