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Resumen ejecutivo y conclusiones Inf Mercado

Resumen ejecutivo y conclusiones

Uno de los problemas más relevantes de la sociedad española es la debilidad del mercado de trabajo para satisfacer las necesidades que cualquier hogar tiene respecto al principal medio de vida. El desarrollo so­cial de cualquier país depende, en buena medida, de cómo acceden al empleo las personas en edad de tra­bajar, si el tipo de empleo al que se accede garantiza unas condiciones de trabajo adecuadas y si la remu­neración que se recibe es suficiente para satisfacer las necesidades de los hogares en este ámbito.

En este segundo informe sobre las necesidades socia­les en España se mide el grado de satisfacción de estas necesidades en los últimos años. Por medio de un con­junto amplio de indicadores se analizan las principales fuentes que permiten valorar su cobertura en el triple plano descrito. Estas fuentes son la Encuesta de Con­diciones de Vida, tanto los ficheros transversales como los longitudinales, la Encuesta de Población Activa, la Encuesta de Estructura Salarial, todas ellas del Insti­tuto Nacional de Estadística, y la Encuesta Europea de Condiciones de Vida en el Trabajo, de Eurofound.

Para cada uno de los tres retos descritos –acceso al em­pleo, condiciones de trabajo adecuadas y salario sufi­ciente– se utiliza un conjunto amplio de indicadores que incluye tanto algunos de los habitualmente utili­zados para valorar la realidad laboral, como otros nue­vos que permiten tener una visión más ajustada de la evolución del mercado de trabajo desde la perspectiva de las necesidades sociales. Estos nuevos indicadores permiten ahondar en dos aspectos clave: la baja inten­sidad laboral o subempleo de un importante número de personas activas y empleadas y su concentración en determinados hogares.

Además, la utilización de información correspondien­te a distintos momentos del tiempo permite valorar cómo los cambios de ciclo económico – con datos pa­ra el período de bonanza anterior a la crisis, durante el desarrollo de ésta y en la posterior fase de recupe­ración– han afectado a las necesidades sociales re­lacionadas con el mercado de trabajo. Los distintos indicadores apuntan en una misma dirección: prácti­camente todos empeoraron con la crisis, sin que los avances logrados en el todavía breve período desde su finalización hayan podido compensar ese deterioro.

En el informe también se compara la situación de Es­paña con la de Europa mediante la selección de indica-dores representativos de cada uno de los tres retos. La información analizada revela que la crisis tuvo efectos más importantes y duraderos sobre los problemas de subempleo, pobreza laboral y duración del desempleo en España que en otros países europeos. A estos pro­blemas se añaden los de inadecuación de conocimien­tos al puesto desempeñado, mayores también que en el entorno europeo.

Otro bloque del informe presta atención a la respuesta de las políticas públicas a las necesidades sociales rela­cionadas con el mercado de trabajo. Se proponen distin­tos indicadores que resumen la cobertura de estas nece­sidades que proporciona la intervención pública a través de distintos instrumentos. La información recogida muestra que España es uno de los países de la Unión Eu­ropea que más gasta en políticas de empleo en términos relativos. Sin embargo, la intensidad protectora de ese gasto es reducida en el contexto comparado y existen importantes problemas de cobertura de las situaciones de desempleo a través de las prestaciones monetarias.

El hecho de resumir la información a través de un sistema básico de indicadores, dejando que los datos hablen casi por sí solos y cualificando el relato con breves comenta­rios específicos que ayuden a la interpretación, consti­tuye una novedad en el panorama de estudios sobre la realidad social. Le queda ahora al lector navegar en las páginas del informe, construir su propio relato y confron­tar lo que normalmente son opiniones e hipótesis con un conjunto novedoso y amplio de datos objetivos. 

MERCADO DE TRABAJO

En este informe se miden las necesidades sociales rela­cionadas con el mercado del trabajo. Por ser el principal medio de inserción social en las sociedades contempo­ráneas, en él se juegan algunos derechos y necesidades básicas. Cualquier persona u hogar debe hacer frente a tres retos fundamentales:

1. Tener acceso al empleo: es la necesidad más básica relacionada con el mercado de trabajo, ya que solo si se tiene acceso a algún empleo se puede alcanzar un adecuado desarrollo social y personal en el ámbito laboral a lo largo de la vida.­

2. Tener condiciones de trabajo adecuadas: solo si los empleos a los que se accede se desarrollan en unas condiciones de trabajo adecuadas de estabilidad, nú­mero de horas, exigencia física o psíquica y existe la posibi­lidad de conciliar la vida laboral con la familiar, la necesidad de empleo estará bien cubierta.

3. Tener un salario suficiente: una de las principales características del empleo desde la perspectiva de la cobertura de las necesidades sociales, además de poder desempeñarlo en unas condiciones adecuadas, es que el sa­lario/hora que proporcione sea suficiente para alcanzar un nivel de vida digno y que permita evitar la pobreza y la ines­tabilidad de ingresos.

1. Resumen ejecutivo

Lo más importante

  1. Desempleo: Las tasas de desempleo y subempleo en el mercado de trabajo español están muy por encima de las de la gran mayoría de los países de la Unión Europea, tanto en las fases expansivas como, sobre todo, durante las recesivas. En 2018, uno de cada cuatro jóvenes españoles entre 20 y 29 años sigue desempleado.

  2. Pobreza laboral: Tanto durante el ciclo económico expansivo como en el recesivo, España destaca por sus altos niveles de pobreza laboral e inestabilidad del empleo. La pobreza laboral está ligada, sobre todo, a la insuficiencia de horas de trabajo y a la concentración de desempleo más que a salarios por hora bajos. En la fase expansiva de nuestra economía, cuando el 92% de los ciudadanos activos estaban empleados, el salario por hora mediano fue más bajo que en la recesión que vino después. 

  3. Sobrecualificación: Casi un empleado de cada dos declara que su empleo exige menos o más cualificación de la que posee, y la recesión ha exacerbado este problema. Con la recuperación de la economía la sobrecualificación se ha reducido modestamente. 3 de cada 4 empleados cuyos conocimientos son inadecuados al puesto de trabajo declaran estar sobrecualificados. 

  4. Incertidumbre: La insatisfacción general con el trabajo se caracteriza por estar muy relacionada con el ciclo económico, aumentando en las fases expansivas, cuando el empleo es abundante, y reduciéndose en las recesivas, cuando el empleo es escaso. Uno de cada diez empleados tiene incertidumbre sobre su horario de trabajo, lo que aumenta las dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar.

Lo más importante

  1. La pobreza laboral y la inestabilidad en el empleo de los trabajadores españoles está muy por encima de la del promedio europeo, tanto en las fases expansivas como, especialmente, durante las recesivas.

  2. La crisis hizo aumentar el desempleo, el subempleo y la pobreza laboral. La situación del mercado de trabajo español actualmente es mucho peor que la de la media de los países de la UE.

  3. La insatisfacción general con el trabajo es similar en España en fases expansivas a la media de la UE y, dado su carácter procíclico, actualmente está por debajo de la de los países europeos.

 

Lo más importante

  1. España es uno de los países de la Unión Europea que más gasta en políticas de empleo sobre el PIB. Sin embargo, el gasto por persona desempleada es inferior al de países con un menor nivel de renta.

  2. A medida que avanzó la crisis fue reduciéndose la cobertura del sistema de prestaciones de desempleo; la tasa actual roza el mínimo histórico de las dos últimas décadas. El efecto de estas prestaciones sobre la tasa de pobreza apenas se modificó, a pesar del drástico incremento del desempleo.

  3. Durante la crisis, la cuantía del salario mínimo en términos reales aumentó solo ligeramente entre 2006 y 2010 (de 606€ mensuales a 653€, para después volver a reducirse en 2014 a 622€). Su valor real sigue estando muy por debajo del salario mínimo vigente en los países de nuestro entorno.

2. Conclusiones

1. Disfunción del mercado de trabajo

El mercado de trabajo español es uno de los que presenta disfunciones más importantes dentro de los países de la UE, tanto en los ciclos económicos expansivos como en los contractivos. Durante los ciclos recesivos aumenta mucho la tasa general de desempleo y durante los expansivos crecen los empleados con contratos de corta duración que sufren una importante inestabilidad en el empleo y que registran recurrentes entradas y salidas del mercado de trabajo. Durante el último ciclo recesivo, España fue el país europeo en el que cada punto de caída de la producción supuso un mayor aumento de la tasa de desempleo. En consecuencia, prácticamente todos los indicadores estimados han empeorado desde la recesión, sin que los avances logrados en el corto período desde el final de la crisis hayan supuesto un recorte sustancial de las pérdidas registradas entonces.

2. Alto desempleo juvenil

El desempleo juvenil en España es alto en el contexto europeo y, aunque sigue siendo muy preocupante que casi uno de cada tres jóvenes españoles entre 20 y 29 años esté desempleado, la situación es claramente mejor que hace cinco años, cuando la tasa de desempleo para esa franja de edad alcanzaba el 41 por ciento.

3. Pobreza e insuficiencia de horas de trabajo

Tanto durante el ciclo económico expansivo como en el recesivo, España ha presentado niveles altos de pobreza laboral e inestabilidad del empleo. La pobreza laboral y la inestabilidad en el empleo de los empleados españoles están muy por encima del promedio europeo tanto en las fases expansivas como, especialmente, durante las recesivas. La pobreza laboral en nuestro país está ligada a dos factores clave: el subempleo por insuficiencia de horas de trabajo y el desempleo y su concentración en determinados hogares.

4. Salarios por hora en la media

Los salarios por hora de los empleados en España están en la media de los países de la Unión Europea, pero es importante señalar que, en la fase expansiva, en 2005, por ejemplo, cuando el 92 por ciento de los activos estaban empleados, el salario por hora mediano era más bajo de lo que fue después durante la recesión. Este dato indica que los períodos de bonanza arrastran positivamente en términos de ocupación a colectivos con salarios bajos, que en otro entorno económico estarían en situación de desempleo.

5. Alto subempleo y larga duración del desempleo

El impacto de la recesión sobre el mercado de trabajo español ha aumentado el subempleo, la pobreza laboral y, sobre todo, la duración de los periodos de desempleo en comparación con el promedio europeo. El número de personas que viven en hogares donde la mitad o más de los activos desempleados llevan más de un año buscando empleo prácticamente se ha triplicado desde 2005 a 2017, pasando de un 6 a un 14,6 por ciento. En estos tres aspectos, la situación del mercado de trabajo español es mucho peor actualmente que la de la media de los países de la UE.

6. Desajuste educativo

Los niveles de inadecuación de conocimientos al puesto desempeñado de los empleados en el mercado de trabajo español es alta. Casi la mitad de los trabajadores españoles declaran que su empleo exige más o menos cualificación de la que poseen. De estos, tres de cada cuatro dice tener más cualificación que la necesaria para el trabajo que desempeñan. Es importante señalar que la recesión ha exacerbado este problema, aunque en el período reciente la sobrecualificación se ha reducido algo mientras que la infracualificación se mantiene.

7. Insatisfacción con el trabajo ligada al ciclo económico

La insatisfacción general con el trabajo está muy ligada al ciclo económico, con aumentos de insatisfacción en las fases expansivas cuando el empleo es abundante y reducciones en las fases recesivas, cuando el empleo es escaso. Además, uno de cada diez trabajadores tiene incertidumbre sobre su horario de trabajo, lo que aumenta las dificultades para conciliar vida laboral y familiar. En la perspectiva comparada europea destaca que en fases expansivas la insatisfacción general con el trabajo es similar en España a la media de la Unión Europea, aunque actualmente esta insatisfacción está por debajo de la de la media de los países europeos.

8. Alto gasto en políticas de empleo, pero poco en políticas activas

España es uno de los países de la Unión Europea con un porcentaje más alto de gastos en políticas de empleo sobre el PIB. Esta caracterización se observa tanto en los períodos expansivos como en los de destrucción de empleo y guarda relación con el hecho recurrente de una tasa de paro superior a la media europea. Esa posición en el ranking europeo no se corresponde, sin embargo, con una intensidad protectora equivalente, tal como muestran los datos de gasto por persona desempleada. Especialmente destacado en el contexto europeo es el bajo gasto español en políticas activas por persona desempleada, inferior incluso al de países con un menor nivel de renta.

9. Reducción de la tasa de cobertura del sistema de prestaciones por desempleo

La cobertura de las situaciones de desempleo por parte del sistema de prestaciones destinadas específicamente a cubrir este riesgo está muy condicionada por las reformas emprendidas durante las dos últimas décadas, que hicieron más difícil la entrada en el sistema y rebajaron tanto las cuantías como la duración de las prestaciones. A medida que avanzó la crisis, fue reduciéndose la cobertura ofrecida por el sistema, que se mostró desbordado cuando la tasa de desempleo alcanzó sus valores máximos. En la actualidad, la tasa de cobertura, con prestaciones para poco más de uno de cada dos parados, roza el mínimo histórico de las dos últimas décadas. Uno de los resultados más negativos de esta caída de la cobertura es que el efecto de estas prestaciones sobre la tasa de pobreza apenas se modificó, a diferencia de lo que sucedió durante la crisis en la mayoría de los países europeos, a pesar de la marcada caída en la renta de los hogares más afectados por el desempleo en España.

10. Salario mínimo real bajo, aunque creciente

Aunque el salario mínimo afecta directamente a pocos trabajadores, su evolución refleja la preocupación de los decisores públicos por asegurar un nivel mínimo de bienestar a través de las remuneraciones. Durante la crisis su cuantía disminuyó en términos reales y apenas registró cambios hasta 2017, cuando se establecieron importantes subidas nominales. El valor real del salario mínimo, sin embargo, sigue estando muy por debajo del vigente en los países de nuestro entorno.

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