La revisión del contrato intergeneracional

El contrato intergeneracional se plantea como un conjunto de consensos tácitos entre personas que pertenecen a distintas generaciones. Parte de estos acuerdos se materializan en dispositivos del estado del bienestar, los cuales constituyen el contrato intergeneracional del bienestar.

Datos básicos

 

  • Ámbito geográfico: países de la OCDE.
  • Fuente: BIRNBAUM, S., t. FERRARINI y K. NELSON (2017): The Generational Welfare Contract: Justice, Institutions and Outcomes, Cheltenham, Edward Elgar Publishing.

1. Contexto

De acuerdo con Birnbaum et al. (2017), existen varias formas de organizar el estado del bienestar desde una perspectiva intergeneracional. Los contratos intergeneracionales del bienestar favorables a las personas trabajadoras (que se podría denominar protrabajadores) atienden en mayor medida a los riesgos sociales de las personas activas y en edad de trabajar. Los favorables a las personas de mayor edad (promayores) están enfocados, principalmente, a los riesgos sociales relacionados con la vejez. Los favorables a la infancia (proinfancia) beneficiarían fundamentalmente a este grupo de edad. Finalmente, los contratos equilibrados atienden de forma equivalente a los riesgos sociales relacionados con cada uno de los grupos de edad que conforman la sociedad. Así, por ejemplo, Alemania tendría un contrato intergeneracional protrabajadores; el Reino Unido, uno promayores; y Francia, uno equilibrado. La tipología proinfancia, en cambio, no se refleja con cierta continuidad temporal en ninguno de los países analizados por los autores.
 

2. Debate

Cuanto mayor es la uniformidad intergeneracional de los sistemas de protección social en los países de la OCDE, el nivel de reemplazo de ingresos de las prestaciones sociales es, también, mayor. Esto es así tanto en el caso de las prestaciones relativas a la seguridad social como en lo que respecta a las prestaciones asistenciales. Por ello, los países con contratos intergeneracionales del bienestar equilibrados presentan un mejor desempeño en los siguientes términos:

  • Menor incidencia de la pobreza. Además de tasas de pobreza más bajas de promedio, las diferencias en la incidencia de esta entre las distintas categorías de edad resultan menos acentuadas.

  • Mayores niveles de participación laboral. La extensión de la protección social a todas las franjas de edad estaría relacionada con unos mayores niveles de participación laboral sin generar mayores niveles de desempleo.

La distribución del bienestar entre generaciones no es un «juego de suma cero». El refuerzo de los instrumentos de protección ante los riesgos sociales relacionados con una determinada generación no implica forzosamente el debilitamiento de los dispositivos orientados a evitar las vulnerabilidades sociales de personas pertenecientes a otras generaciones.

3. Conclusiones

Un contrato intergeneracional del bienestar equilibrado, en el sentido de que ofrece niveles equivalentes de protección social para las distintas generaciones –infancia, personas en edad laboral y vejez–, garantiza, por lo general, unos mayores niveles protección ante las vulnerabilidades inherentes a la edad. Adicionalmente, una estructuración equilibrada genera una serie de externalidades positivas en ámbitos tan diversos como la pobreza o la participación laboral femenina. Así, el refuerzo de los mecanismos dirigidos a proteger a una generación concreta no se produce, inevitablemente, en detrimento de las demás.

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